viernes 29 de febrero de 2008

Temores - Junio 2002


Si no me conociera como me conozco no temería. Creería saber claramente de qué se trata, a dónde voy y qué es lo que quiero. Pensaría estar tomando decisiones radicales o firmes o equivocadas o temerarias, (pero las tomaría). Me las daría de macho cabrío o dama decente, nunca una mezcla extraña, confusa. Pero me conozco muy bien, no sé a dónde voy contigo y siento que mis decisiones sobre los dos las tomas tú.
Si fuera fuerte no temería. Mi verticalidad te mantendría a raya, lejos de mi cuerpo, de mi alma. Si fuera fuerte no te miraría a los ojos, te ignoraría. No te tocaría con mis sentidos somnolientos. No te pediría letras que me enredan, me atan, me hacen soñar y confunden mis sueños despiertos, que me hacen verte desnuda (y aún te avergüenzas)
Porque me conozco, me temo.

Tengo miedo porque me gusta la profundidad en las mujeres. La contradicción y los ojos brillantes.Porque envidio los sueños cuando se tiene una vida por delante para hacerlos recuerdos vividos y no simplemente sueños soñados, por eso tengo miedo, porque, a veces, quisiera ser parte de tus sueños y si eso no es posible (ya sé que no lo es), compartirlos.
Porque eres profunda y a veces tonta, porque a veces, tu también me temes y otras veces me abres tu alma, tengo miedo de entrar demasiado en tus cosas y enredarme y no entender y aún así, seguir creyendo. Tengo miedo de creer más de la cuenta, de abrir posibilidades que se cierran antes de un suspiro.
Porque eres fuerte, me da miedo estrellarme contra tí y porque eres suave, tan suave, temo dañarte con mis manos ásperas y mi corazón de piedra. Porque no puedo dar respuestas (a preguntas que tu no haces) tengo miedo. Porque hay veces que mi corazón se acelera a velocidades que ya no manejo, tengo miedo. Cuando quiero respirar tu olor de mujer y me acerco, me da miedo. Todo esto me da miedo, no a ti, miedo a mi miedo, miedo a mi debilidad, a mis defectos.
Miedo a prendarme de tu olor y tu mirada. Miedo a cometer, otra vez, los mismos errores de siempre.
Tengo miedo de que leas estos miedos (seguramente ya lo has hecho en mi mirada) y ese mismo miedo me llevará a que te incite a que los leas para que mis miedos se enraicen más en mi alma. Tengo miedo de descubrir que no te importan mis miedos y los ignores y sigas así, como siempre, cada día más peligrosamente cerca a mi alma